Friday, July 24, 2026

Futbol a pesar de todo

 Por Jorge E. González Ayala

 

                  Cuánta nobleza contiene el futbol, que lo amamos a pesar de todo. Un juego que prácticamente cualquiera puede jugar. Un par de latas en el suelo hacen una portería y otra hace de balón sin siquiera ser redondo y ya tenemos una cancha para jugar.

                  Deporte lleno de magia que desde hace más de un siglo ha ido conquistando el mundo. Producto del colonialismo, sin duda. ¿Y qué? Un deporte sencillo que, como todo, puede llegar a niveles de gran arte.

                  ¿Qué lo hace tan apasionante? La playera que identifica a un equipo con un barrio, una ciudad, una universidad, un estado, un país. El atleta que con una historia detrás de sacrificio, de resiliencia, de familias que migraron y que a través del futbol salen adelante de las condiciones más difíciles. El sueño de todo niño de ser un día como su estrella. 

                  Luego vienen las desavenencias, cuando ese orgullo por la playera se convierte en pretexto de odio, racismo y xenofobia. Cuando el sueño del niño se ve bajo la presión de los sueños incumplidos del padre. Cuando la popularidad de un deporte termina en manos de empresarios sin ningún escrúpulo dispuestos a transgredirlo y explotarlo de todas las maneras posibles a cambio de mayores ganancias.

                  O peor, cuando se mezclan peras con manzanas para darle uso político y revolver con temas donde el deporte no se debería inmiscuir, como las guerras, por ejemplo. Si algo debiera tener el futbol como todo deporte, es el antiguo espíritu olímpico en el que se detenían las guerras para celebrar los juegos. Porque eso es el futbol, un juego, nada más. Lleno de pasión, de batallas metafóricamente a muerte, pero solo es un juego, donde debe ganar el mejor en la cancha, pero a veces no, y ¿saben qué?, tampoco importa, porque es un acto de recreación que nos permitió ilusionarnos, gritar, taparnos los ojos, saltar del asiento o llorar por más de noventa minutos.

                  Es como lo jugábamos de niños, un recreo en el que sudábamos atrás de una pelota sin más deseo que anotar un gol con nuestros amigos. Eso y nada más.





Saturday, April 25, 2026

Meditemos entonces




Por Jorge E. González Ayala

 

En agosto de 2022 cumplí cincuenta años… bien vividos, por cierto. Teníamos trece días de haber regresado de Monterrey, después de un año exacto en que fuimos a buscar #UntrasplanteparaPaula con éxito. Estábamos agotados, estaba agotado. El regreso a la Ciudad de México fue cansado y lleno de incertidumbre. ¿Cómo nos iba a recibir la altura y la contaminación? El plan B era Cuernavaca a cuarenta y cinco minutos y casi mil metros menos sobre el nivel del mar.

Eran momentos poco propicios para festejar, aunque motivos no faltaban; Paula estaba bien, sobrevivimos la pandemia y un trasplante bipulmonar en el transcurso. Nos teníamos el uno al otro, a nuestras familias, amigos, una red de apoyo increíble y una nueva vida por delante. Pero el COVID no terminaba de irse, estábamos todavía en burbuja sanitaria, con una nueva rutina de cuidados como familia inmunosuprimida, todavía en seguimiento constante de médicos y especialistas con las obvias visitas hospitalarias, trámites, búsqueda de medicamentos (si, escasean y hay que buscarlos, pagarlos, administrarlos). Además, sin fondos para fiestecitas. Así que partimos pastel con mi madre y familia y dimos gracias de estar bien.

Pero pues ya saben, cumplir cincuenta años trae consigo una carga de corte de caja muy grande. Así que decidí dos cosas que iba a comenzar a hacer y que postergué por mucho tiempo.

La primera, entrarle bien a Mahler. Con la clavadez que acostumbro cuando realmente quiero hacer algo. En esto tuvo mucho que ver el libro de Haruki Murakami y Seiji Osawa, Música, sólo música. Dos genios en sus disciplinas y profundamente conocedores de la música hablan sobre ella, sus grabaciones y directores, comentando sobre Mahler de manera excepcional, (https://elchamuco.blogspot.com/2023/09/musica-solo-musica-de-haruki-murakami-y.html ).

 

Mi segunda decisión fue empezar a meditar. Híjoles, el Jorge “Zen” era algo que no nunca vi venir. Escéptico por naturaleza y educación, para mi papá el método científico era eje de construcción de pensamiento y vida. Las medicinas alternativas, milenarias, nucleares y de barrio me dan desconfianza, así como casi todo lo que huele a new age. 

Por otra parte, el lado ideológico. El Dalai Lama como la Madre Teresa cortejaron dictadores y se apoyaron en sistemas profundamente opresivos. Siempre que lo espiritual se junta con lo económico y político tengo grandes razones para desconfiar. Christopher Hitchens y sus críticas a la religión organizada en su libro God is not Good, es autor de cabecera en mis lecturas. La influencia del Dalai Lama en artistas que admiro como Leonard Cohen y Beatie boys me generaba urticaria. (https://elchamuco.blogspot.com/2008/04/el-tibet-y-el-lama-por-jorge-e.html ). Así que esas búsquedas de espiritualidad o conocimiento interior que me parecían lejanas a la razón estuvieron descartadas por años en mi vida.

 

Pero todo tiene su momento y fue cuando le diagnosticaron linfangioleiomiomatosis (LAM) pulmonar a Paula, que una de sus mejores amigas nos regaló el libro de Deja de ser tú, de Joe Dispenza, que me di la oportunidad de aprender cosas nuevas. 

Ahí estaba el libro sobre la mesa los días en que mi rutina incluía canjear los enormes cilindros de oxígeno, pasear a la perra, atender a Paula convaleciente, hacer muchos trámites del seguro. Los días se esfumaban buscando dónde vivir en Monterrey o fondos para la primera etapa de tres meses en que le harían los exámenes protocolarios. Como el tiempo no me daba, algunas actividades las acompañaba con música de fondo y de pronto me apareció la versión en audiolibro del texto que descansaba en la mesa. Así que los primeros capítulos los escuché mientras lavaba trastes. Entre jabón, tenedores y no dejar quemar los frijoles en la olla fui quitándome poco a poco de prejuicios. Pero todavía estaba muy lejos de meditar.

Fue hasta que llegamos a Monterrey que encontré espacio para leer e ir entendiendo la tesis de la neurociencia y sus métodos. Me pareció interesante el respaldo científico. Eureka, no es brujería, hay investigación seria atrás. Interesante, pensé rascándome la barba. Así que seguí leyendo y subrayando de vez en vez. Fue hasta que regresamos a la Ciudad de México que tomé la decisión de empezar. No pude ni cinco minutos. Jajajaja. Qué les digo, como todo en la vida, tiene su chiste. El famoso libro ya lo leí tres veces. El método me costaba mucho trabajo, hasta que una amiga me dijo, prueba otras formas, Joe Dispenza no te va a limitar. Seguí practicando meditar de diferentes formas lugares, horarios, voces (importantísimo encontrar en internet una voz compatible con tu oído). 

Poco a poco fui mejorando, entendiendo mejor. De eso ya tiene tres años, ahora apenas estoy en proceso de convertirlo en un buen hábito de mi vida diaria. Junto con la meditación otras lecturas y podcasts ingresaron a mi vida, Marco Aurelio y los estoicos, y si, el budismo y el tao. Nunca digas nunca. 

Si me contrariaba la influencia del budismo en los Beastie boys, siempre me llamo la atención la que tuvo en John Cage, Octavio Paz y Rick Rubin.

Así que ahora medito y busco conocimiento, así como paz interior con gusto. Pensamientos como amor, compasión, empatía espero vayan sustituyendo, los de rencor, ira, envidia, tristeza, frustración. 

No quiere decir que Jorge Zen se manifieste todo el tiempo, no es así, nunca fui santo ni pretendo serlo. Lidio con mi oscuridad y momentos bajos como todo mundo. Sólo que ahora me observo de manera diferente, y me siento mejor.

 

Meditemos entonces.

 

Thursday, July 03, 2025

Releer Por quién doblan las campanas. Por Jorge E. González Ayala

  


Para una misión releí Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway (1899-1961). Son muy pocos los libros que tendremos oportunidad de releer en nuestras vidas, esta fue una elección acertada para hacerlo. Si las lecturas de juventud se precian del hambre y la prisa. Las relecturas buscan la cata de los detalles como sumiller en un buen vino.

 

Robert Jordan es un voluntario norteamericano peleando contra el fascismo en la convulsa España de la guerra civil. Su misión es volar un puente al otro lado de las líneas enemigas para impedir el paso de la artillería en una largamente planeada ofensiva de la República. Todos sabemos desde el principio cómo acabó la guerra y lo que siguió en Europa los siguientes años para liberarse del fascismo que España no pudo y soportó por décadas más.

 

Ahí, en la España profunda, el profesor americano convertido en dinamitero, de linaje guerrero en su país natal, conoce a los que se esconden y luchan en el monte. Un conjunto de arquetipos españoles que seguramente estudió con ojo clínico Hemingway en su paso como corresponsal en la guerra en España. De la matrona grande y pesada de Pilar, a la ingenua y hermosa María. Anselmo, Agustín, hombres de bien atrapados en una guerra de la que entienden poco, pero de la que están convencidos que hay que ganar por el bien común que ofrece la República. En medio Pablo, el que del idealismo casi heroico pasó al taciturno, egoísta y alcohólico, hombre derrotado por los horrores de la guerra. Un patán que cínicamente aspiraba a sobrevivir y sacar algún provecho del caos. La historia, estructura y personajes son cátedra de la novela del siglo XX. Metáfora de la guerra que perdió la utopía contra la realpolitik.

Pero es la prosa la que contiene el ojo del escritor ganador del Nobel. Ahí la relectura encuentra la técnica que lleva de la mano al lector a parajes que describen no sólo lo que se ve, sino lo que se siente. 

Un botón para muestra para leerse en voz alta y entender el por qué la literatura salva.

“Con la luz del día se levantó un viento cálido; podría oírse el rumor de la nieve derritiéndose en las ramas de los árboles y el pesado golpe de su caída. Era una mañana de finales de primavera. Con la primera bocanada que respiró Jordan se dio cuenta de que había sido una tormenta pasajera de la montaña de la que no quedaría ni el recuerdo para el mediodía. En ese momento oyó el trote de un caballo que se acercaba y el ruido de los cascos amortiguado por la nieve. Oyó el golpeteo de la funda de la carabina y el crujido del cuero de la silla.”

Wednesday, January 08, 2025

Surfeaste tu tsunami

 Por Jorge E. González Ayala


Enfrentaste tus miedos y los superaste. Tomaste todo el valor que guardabas en el corazón y lo pusiste sobre la mesa. Hiciste todo. Cumpliste con tu deber, con lo que dictaba tu conciencia. No dejaste nada en el cajón. Quemaste las naves sin ver para atrás. Diste tu mejor esfuerzo sin pedir nada a cambio. Tomaste la cresta de la ola para navegarla sin temor a su fuerza demoledora. La domaste a pesar de los malos augurios.

 

¡Surfeaste la ola!

¡Triunfaste y estás vivo!

 

Ahora regresas a tu puerto destruido.

Desolado pero vivo.

 

Cansado, pero vivo.

 

Desgarrado, pero con toda la vida por delante, porque fuiste valiente ante la adversidad. 

 

Te levantaste sin miedo de volver a caer. 

Ahora vuelves a empezar, pero desde otro lugar.

Sabes de luz y oscuridad.

De incertidumbre y soledad.

 

Felicidades.

 

¡Surfeaste tu tsunami!

Wednesday, December 04, 2024

Saramago, El Foco punto com y cortejos laborales

 



Por Jorge E. González Ayala

 

En el 2001 parte de mi trabajo era hacer eventos para una plataforma del primer boom del punto com. Se llamaba Elfoco.com y era de contenido diverso, tal vez demasiado diverso. Digo, en la época existía Loquesea.com, ya de ahí todo era posible. Por alguna razón en el aire se respiraba la posibilidad de que trabajara en esa plataforma. Nunca se habló directamente, nunca se puso sobre la mesa, como esos coqueteos que se cruzan miradas, pero no se exponen intenciones. Un día anunciaron una entrevista con José Saramago. Acababa de leer el Evangelio según Jesucristo, que me fascinó. Le escribí un moderno e-mail a Rubén Álvarez que era junto con Carlos Puig una de las cabezas del proyecto, para felicitarlo. Me contestó, pues ven. Y fui.

Llegué a las oficinas de la calle Arturo en San Ángel, donde también habitaban las de Altavista films, que por ese entonces lanzaron Amores Perros. En una sala de juntas estaba muy bien sentadito y serio el nobel de literatura. En la sala Carlos Puig, Rubén Álvarez y Lynn Fainchtein que realizaría la entrevista. Ah, y un servidor. Recuerdo poco de la entrevista, pero se me quedó grabada la emoción de los presentes que contrastaba con la solemnidad de Saramago. Supongo que la entrevista a un portal de internet, que en aquel tiempo era algo muy nuevo, no le llamaba la atención ni lo entendía. 

Terminó, se retiró el Nobel y la entrevistadora. Y nos quedamos un minuto de silencio incómodo Rubén, Carlos y yo. Me levanté, me despedí y saliendo a la puerta me volvieron a llamar, regresé y de nuevo ninguno se atrevió a tirar el respectivo guante, quien cortejaba a quién, nunca lo supe. 

De esa ocasión quedó el testimonio de dos libros autografiados.

Ayer pasaron a manos de otro excelente amigo, Max Ramos, cuya historia, como diría Michael Ende, tendrá que ser contada en otra ocasión.

Tuesday, August 27, 2024

Don’t look back in anger. De rencor, lealtad y amistad



Por Jorge E. González Ayala

 

            Recientemente quedé sorprendido con un hecho. Los que gustan del baseball ya lo saben, pero los que no, la anécdota va de lo siguiente: el jugador Justin Turner, alias Barba Roja, que jugó sus mejores nueve años de beisbolista con los Dodgers de Los Angeles, fue recibido con una gran ovación en el Dodger staudium, sólo que ahora no usa la casaca angelina, sino la de los Mariners de Seattle. Durante los partidos de la serie cada vez que apareció al bat por primera vez, la afición de Los Angeles le aplaudía de pie en agradecimiento y como muestra de lealtad a un jugador que les dio muchas alegrías durante los años que jugó para su equipo.

            Al otro lado del Estados Unidos, en la costa Este, sucede lo contrario con el mexicoamericano Alex Verdugo, quien por años jugó con los Medias Rojas de Boston y ahora juega con el archienemigo de la franquicia, los Yankees de Nueva York. Cada vez que aparece en Boston jugando para el rival recibe un coro de abucheos y rechiflas.

            ¿De qué dependerán ambas reacciones? ¿En qué momento nos pesa más un resentimiento que nuestra posibilidad de empatía?

            Hablando de resentimientos, algunos de los más famosos se dan al interior de las bandas de rock. Ego, dinero, parejas, aduladores, una maquinaria alrededor de los integrantes son la fórmula perfecta para las peleas sin miramientos, con demandas incluidas, desenlaces públicos de tabloide y con los fanáticos como jueces. Rencillas en las que el rencor es público.

Pero hay quienes como en los buenos divorcios pueden superarlo para echarse la mano cuando se necesita. Y eso pasó con Genesis, la banda otrora liderada por Peter Gabriel y después por Phill Collins. Años después de que Gabriel la abandonara en 1974, Genesis se vuelve a reunir. La razón, el antiguo cantante de la banda a pesar de gozar de enorme éxito como solista estaba al borde de la bancarrota por el proyecto del festival World of music, arts and dance, Womad. Mismo que se trataba de difundir la música étnica alrededor del mundo.

            Para reunir el monto de la enorme deuda de Peter Gabriel se necesitaba algo igual de grande, además de un cobijo al cantante seguramente agotado de la gira con la que se había endeudado. Así que recurrió a sus antiguos compañeros, que también gozaban de enorme éxito y no tenían ninguna necesidad, pero que dejaron a un lado los amargos detalles de la separación para ayudar a su excompañero y amigo. La reunión de esa alineación fue un éxito y la gira ayudó a Peter Gabriel a recuperarse de la primera aventura de Womad, porque su fracasó lo utilizó como curva de aprendizaje para seguir realizándolo. A la fecha el festival sigue congregando hasta 100 mil personas en la ciudad medieval y patrimonio de la humanidad de Cáceres, España.

            En el lado contrario los hermanos Noel y Liam Gallagher de la banda Oasis no tienian la más mínima intención de reunirse, aunque habían hecho la broma de que si el equipo futbol de su ciudad, Manchester United, lograba el título de la Champions en 2023 lo harían. Ni siquiera el clamor de sus coterráneos que inundaron las calles cantando su tema Don’t look back in anger (No mires atrás con ira), el día del anhelado triunfo, logró limar las rencillas y finalmente el rencor entre ellos. Pero finalmente algo más importante que su lazo sanguíneo consiguió la anhelada reunión del grupo, dinero. Suena espantoso, pero es válido. No hay coerción, dolo, el más puro interés monetario puede arreglar un divorcio más maltrecho. ¿Se hablarán durante la gira los dos hermanos? Lo dudo. ¿Les aplaudirá el público? Seguro. Es una reconciliación puramente superficial. Obvio.

 

Rencor, lealtad y amistad, protagonistas de la novela de nuestras vidas. 

 

Monday, August 05, 2024

El acto de crear: una manera de ser, de Rick Rubin




                                                         Por Jorge E. González Ayala

 

            En sus propias palabras dice que no sabe nada de música, apenas toca algún instrumento y no tiene capacidad técnica. Pero algo debe saber, sabe lo que le gusta y lo que no le gusta. Pero le pagan, por cierto, muchísimo dinero, a lo que responde que la confianza que tiene en su gusto y su capacidad de expresar lo que siente le ha resultado útil a varios artistas. Eso lo dijo en una entrevista al programa de TV 60 minutos. Uno de los productores más importantes de la música popular de los últimos 40 años. Su visión fue fundamental para géneros y artistas tan diversos, del rock pesado, al hip hop, hasta joyas irrepetibles como la versión de Johnny Cash del tema Hurt de Nine Inch Nails, cuyo compositor Trent Reznor confesó que a partir de esa grabación dejó de pertenecerle el tema. Rick Rubin (Nueva York, 1963), que durante muchos fue un personaje tras bambalinas ha dejado de serlo para ponerse frente a los reflectores, ya sea comentando y manipulando con Paul McCartney sus temas sobre las grabaciones originales o con David Letterman en su pequeño trailer que usa para meditar. También publicando un libro con sus reflexiones sobre crear y lo que lo rodea, El acto de crear: una manera de ser, Planeta, 2023.

 

            Dividido en 78 áreas de pensamientos, sus reflexiones son pequeñas viñetas en las que advierte desde el principio, pueden resonar o no en uno y hay que tomar sólo aquello que nos funcione y soltar lo demás. Es decir, no es una guía o un manual, como tantos de tantos temas en las librerías. Con un enorme bagaje cultural, décadas de trabajar con algunas de las mentes musicales más creativas de nuestra época además de su experiencia con el budismo y la meditación, es un libro lleno de conocimiento práctico y fácil de entender. Cero tratados académicos o referencias de especialistas. Probablemente cuando habla de que tomemos lo que conecta con nosotros, es precisamente que son cosas que ya sabemos, que ya están ahí, pero por alguna razón no vemos o no tomamos, pero cuando lo leemos con cierta estructura y orden, nos hace sentido, para decir, claro, esto ya lo sabía y subrayarlo con orgullo o anotarlo al final del libro que incluye varias páginas rayadas como cuaderno para tomar esas notas.

 

            Temas recurrentes en la creación artística como el punto de vista, referencia o inspiración se mezclan con otros de los que no se suele hablar en las escuelas o talleres de arte; éxito, desapego y consecuencias. Conecta el acto creativo con la realidad, las expectativas reales y falsas de nuestros tiempos. 

 

            También escribe de autoconsciencia, mirar hacia dentro, aprender de la naturaleza, de tabula rasa, donde se relaciona de alguna manera, desde otra época y contexto con John Cage y sus reflexiones sobre el arte conectado al budismo.

 

El acto de crear: una manera de ser, es un libro que se lee con gusto y que ordena mucho de lo que ya sabemos y nos propone nuevos conocimientos de manera amena y simple. Uno sabe si lo toma o no. Yo recomiendo tomarlo.

Friday, June 07, 2024

En busca de consuelo. Por Jorge E. González Ayala



Descanso y alivio de la pena, molestia o fatiga que aflige y oprime el ánimo

RAE.

 

Vivir con esperanza en tiempos oscuros, completa el título del libro de Michael Ignatieff, En busca de consuelo, Taurus, mayo 2023. Historiador, ensayista, político del Partido liberal canadiense, Ignatieff, escribe un recorrido sobre algo que los tiempos modernos diluyen, el consuelo.

 

Ahora que se idealiza el éxito como meta primordial del individuo, dar consuelo o ser consolado, es sinónimo de fracaso. Esta es una de las premisas que lo hicieron buscar en la historia las razones y formas de recibir y dar consuelo. Porque al final, éxito o fracaso, todos enfrentaremos la muerte en otros y finalmente en uno, con la reflexión resultante. Nuestra vida, afectos, pesares, arrepentimientos, amores, decepciones, nuestra aflicción en estos tiempos se trata como una enfermedad de la que debemos recuperarnos. Pero no siempre fue así. Durante siglos el hombre buscó algo que le diera alivio y sentido a los sinsabores de la vida. De la religión a la filosofía o el arte, acompañar al afligido, o a uno mismo, para reivindicarnos como individuos y especie, fue la base del consuelo.

 

Ignatieff nos dice que el consuelo es lo contrario a la resignación. “Resignarse es darse por vencido…reconciliarse con la vida en cambio, nos permite mantener la esperanza en lo que pueda deparar el destino”. Suena sencillo, pero fueron siglos para llegar a estas conclusiones. Desde dejárselo todo a Dios y sus designios, hasta negarlo todo y hacernos humanamente responsables de nuestro propio destino.

 

De Job cuestionando a Dios, Pablo pugnando por la redención universal, Montaigne optando por disfrutar el día a día. Las historias que leemos vienen de contextos y tiempos completamente diferentes. Desde el emperador Marco Aurelio en su vejez escribiendo a solas para sí, a los sobrevivientes del genocidio soviético y el holocausto Anna Ajmátova, Primo Levi y Miklós Radnóti, que escribieron para su consuelo y el de los sobrevivientes. Camus, Marx, Mahler, Lincoln, El Greco entre otros aparecen en estas páginas.

 

Los tiempos han marcado con las características del cómo pero no el porqué de consolarse. Cicerón dentro de una sociedad estoica como la romana fue criticado por el luto que guardó por la muerte de su hija Tulia, la niña de sus ojos, cuando se requería su presencia en el senado para oponerse a los designios autoritarios del César. Para los romanos era un signo de debilidad, lo contrario a la fortaleza que debería de guardar siempre una raza de un linaje guerrero. Para mayor sorpresa de la aristocracia romana, Cicerón empezó a escribir sobre el consolatio, consuelo, en cartas que enviaba a diferentes personajes de Roma. Lo que le valió de sus enemigos ser tachado de afeminado, hipócrita entre otros descalificativos para mermar su posición política.

Pero Cicerón se debía a la República y su defensa. Así que concluyó su luto para enfrentar su destino bajo el canon estoico de Roma. Regresó al senado a oponerse a las aspiraciones dictatoriales de César, y ser ejecutado por este.

 

Mención especial merece el último capítulo del libro; La buena muerte: Cicely Saunders y los hospicios. Durante siglos el objetivo de la medicina ha sido salvar la vida del paciente. ¿Pero qué pasaba cuando este ya no tiene posibilidad alguna de sobrevivir? El desahucio era un fracaso médico que daba por terminado el tratamiento. El paciente quedaba a la deriva esperando la muerte, atendido por las enfermeras, consolado por el capellán que pedía resignación, con la familia de testigo de su dolor y sufrimiento.

 

            Pero en el Siglo XX se entendió la necesidad de bien morir. Porque no se trata sólo de dejar de respirar, sino de hacerlo con el sentimiento de que nuestra vida la concluimos correctamente en nuestros términos. Cicely Suanders modernizó el concepto de los hospicios medievales con la idea de darle al moribundo y su familia un espacio de acompañamiento y reconciliación con la muerte. De la mano de la enfermería, la psicología, el tratamiento del dolor, la terapia, dio paso a los procedimientos paliativos. Porque, “seguía habiendo esperanza, si no de curarse, sí de reconciliarse con la propia vida, con los hijos distanciados; esperanza de curar vieja heridas psíquicas, de poner todo en orden y concluir la existencia con la sensación de que todo estaba atado… la posibilidad de consuelo y el potencial de una institución dónde encontrarlo”. 

 

El bien morir es darles a las personas en su agonía un hábitat para consolar y ser consolados. Para trascender a la muerte con el menor sufrimiento físico posible que les permita resolver aquello que tengan que resolver antes del último suspiro. Escuchar y sobre todo ser escuchados. Los cuidados paliativos otorgan “el alivio del dolor en un entorno contemplativo y sereno, la presencia de los seres queridos, el tiempo para reflexionar sobre la trayectoria vital y la perspectiva del fin del sufrimiento”.

 

Consolar y ser consolados, un rasgo de humanidad necesario en tiempos de desapego social, reconciliarse sin resignarse. Una mirada a la historia que abre puertas para que podamos transitar con los otros y nosotros de mejor forma los sabores y sinsabores de nuestra existencia.

Saturday, June 01, 2024

Surrender. 40 songs. Autobiografía de Bono




Por Jorge E. González Ayala

 

Del 2023 junto con la aparición de cuatro discos de versiones acústicas de lo más representativo del catálogo de U2, además de todo un plan de mercadotecnia a nivel mundial para anunciar su residencia inaugurando The Sphere en Las Vegas, se editó la autobiografía de Bono, Surrender o ríndete.

 

Lo bueno, es un cuento de hadas, el sueño del adolescente de la segunda mitad del Siglo XX. El chico de clase trabajadora que triunfa con su grupo de rock adolescente, se casa con su novia de la prepa, gira por todo el mundo, se codea con el jet set y con los hombres más poderosos del mundo, porque además, quiere salvar a la humanidad.

 

Lo malo, es un cuento de hadas, una autobiografía autocomplaciente de un hombre famoso por su ego en el que no toca a profundidad sus propios problemas de alcoholismo, por ejemplo. Pero si la paja en el ojo ajeno, como la adicción del bajista Adam Clayton. Esa es su mayor falla.

 

Pero no deja de ser un libro entretenido en anécdotas que van de Lemmy Kilmister, de Motorhead que se encerraba en un club de Londres a jugar videojuegos en la noche, así que estaba disponible el lunes para abrirles la puerta y ayudarles a montar su equipo a un grupo de novatos irlandeses, U2. Me imagino la cara de Keith Richards cuando Bono platica que en una de sus primeras giras fueron sorprendidos por la mucama, que se unió a ellos, en el cuarto de hotel, ni más ni menos que, rezando. Cero orgías ni bacanales. También en sus inicios después de grabar Gloria (in te domine), le preguntan al bajista Adam Clayton qué sentía de tocar en un grupo cristiano, a lo que contestó que no tocaba en uno, tocaba en un grupo con Bono, ahí la diferencia. Y si ya era de dominio público la religiosidad del cantante y compañeros de grupo, excepto Adam y el manager, el auténtico genio atrás de la banda Paul McGuiness.

 

Este desde el principio puso en orden las cosas que suelen destruir a una banda, dinero, regalías, catálogo, lo que acabó convirtiendo a U2 en un corporativo a nivel mundial. Una visión única que hizo que lo que parecía una banda cristiana extremadamente loca del Dublin de los 80 en uno de los grupos más importantes del mundo.

 

¿Sólo para fans? No, entretenida en anécdotas, incluso en aquellas tan pretenciosas, pero ciertas, de su convivio con las altas esferas de a política. Desayunar en casa con Gorbachev, hablar de música con Angela Merkel, visitar la Casablanca en muy diferentes administraciones. Sólo Bono, para bien y para mal.

 

Playlist con las canciones de otros artistas mencionadas en el libro.

 

https://open.spotify.com/playlist/1G4iZWg18EDOQG5RX5zCDQ?si=a107a7c6e43c4bed

 

Monday, September 11, 2023

Leonard Bernstein



Por Jorge E. González Ayala

 

El Siglo XX fue abundante en genios e innovadores dentro del arte y especialmente la música. De Stravinsky a Shöenberg, de la dodecafonía a las vanguardias, Ligeti, Penderecki o Miles Davis y toda la música que se derivó de sus nuevos enfoques. También fue prolífica en grandes directores como Toscanini, Furtwängler, Abaddo, Boulez y claro, no hay lista de directores sin Karajan, siempre Karajan.

Pero hubo uno que se caracterizó por virtudes más allá de su gigantesco talento musical, sino por su postura frente al mundo, Leonard Bernstein.

Nacido en el 26 de agosto de 1928 en el seno de una familia judía en la ciudad de Nueva York, muy joven se destacó como pianista y en 1943 sustituyó por enfermedad a Bruno Walter en el podio de la Filarmónica de su ciudad natal, cosechando un éxito inmediato y siendo el primer director estadounidense en dirigir la orquesta y convertirse en un director de fama mundial.

 

La post guerra fue el contexto en el que Lenny, como le llamaban cariñosamente, destacó tanto en las salas de concierto y teatros como fuera de ellos. Se convirtió en símbolo y de alguna manera portavoz de un Estados Unidos de valores liberales, reivindicador del pueblo judío tras el holocausto y de Mahler.

Incansable divulgador de la música, durante años condujo un programa de televisión explicando e interpretando lo mejor de la música de concierto a millones de televidentes, especialmente niños y jóvenes, incluyendo autores modernos y poco conocidos o de países latinoamericanos. 

 

Multifacético, no hizo el feo a ningún género, como compositor no dudo en acercarse al jazz, a la música popular y el rock. Como director estrenó la vanguardista sinfonía, Turangalila de Oliver Messiaen, pero como autor tampoco se contuvo en hacer música tonal, posiblemente conservadora para la época, con enorme carga mística, religiosa e incluso política, como su tercera sinfonía Kaddish, dedicada al asesinado John F. Kennedy. Por años estuvo en la mira del FBI de Hoover como probable comunista y Nixon no dudo en llamarlo públicamente, hijo de la gran puta. 

 

Partidario de la integración racial, pacifista, abiertamente bisexual, hizo acto de presencia en momentos cruciales de la historia reciente como la consolidación del estado de Israel o la caída del muro de Berlín.

 

Su némesis fue sin duda Herbert Von Karajan. La vieja Europa contra la nueva América. 

A contrapunto del gesto severo de Karajan, el de Bernstein era digamos, más “humano”, entendiendo la humanidad como una paleta inmensa de emociones, de la alegría y la risa, a la introspección o el llanto. 

Probablemente la victoria simbólica de esta competencia artística fue en 1970, cuando Bernstein tomó la batuta de la Filarmónica de Viena, y entre otras cosas grabó las nueve sinfonías de Mahler, el compositor y director judío discriminado en vida por su origen y borrado de los atriles por el nazismo en su natal Austria.

 

Así de grande su legado.

 

Por cierto, también compuso West Side Story (Amor sin barreras) y se acaba de estrenar en el festival de Venecia Maestro, una película biográfica dirigida y protagonizada por Bradley Cooper, el mismo de Nace una estrella, con Lady Gaga.

Tuesday, September 05, 2023

Será la sociedad civil.


Por Jorge E. González Ayala

 

En 1988 tras romper con su monolítico partido de origen, Cuauhtémoc Cárdenas se postuló a la presidencia a través de los partidos satélites y paleros del mismo PRI: PARM, PPS, PST. Tampoco había mucho de donde escoger. El Frente democrático nacional inició con toda la fuerza del estado en contra y la desconfianza de la oposición formada durante décadas a contra corriente y bajo persecución. Dos adalides del viejo régimen como Cárdenas y Muñoz Ledo en el papel de disidentes generaban lo menos, desconfianza. Pero contra todo pronóstico, la candidatura del hijo del general Cárdenas fue de menos a más. Las plazas se iban llenando, entre más lo atacaba el poder, más simpatías recibía de los electores. Las condiciones estaban dadas, no para la revolución con la que soñaban los duritos de izquierda, sino para la revolución democrática. La sociedad civil, la que no militaba, la de a pie, la que sufrió la represión en el campo, las crisis económicas originadas del populismo, las que tomaron las riendas de los rescates del sismo de 1985, fueron las que dieron forma a la bola de nieve en que se convirtió la campaña opositora.  Desde el PAN también despegó y bien, la candidatura de Manuel J. Clouthier. 

En la izquierda, Heberto Castillo tuvo la visión y sobre todo la generosidad con la lucha por la democracia, de declinar su candidatura por el PMS. Partido que con el tiempo cedió también su registro histórico, aquel que sacó al Partido comunista de la clandestinidad y que fue uniendo a las diversas fuerzas de izquierda, PSUM, PMT y finalmente PRD. Muchos murieron, pasaron cárcel y persecución por ese registro, de ese tamaño fue la infamia del actual presidente que lo destruyó desde dentro para saciar su ambición. Pero esa es otra historia.

 

La candidatura de Xóchitl Gálvez ha sacado ámpulas en el régimen de la llamada 4t. Su líder ha dado línea y los búfalos en estampida se han cuadrado como en los viejos tiempos del PRI que tanto extrañan, para atacarla. Pero el ataque del presidente sólo hizo una cosa, como en 1988, encauzar el descontento generalizado de la sociedad civil y de la clase media, dicho sea de paso, fue está última el fiel de la balanza que le dio el triunfo en la pasada elección presidencial a López Obrador.

 

En democracia, los electores deciden, los resultados hablan. Por eso el miedo del régimen, porque sin resultados, los electores pueden votar por la sana alternancia. Por eso su saña contra la candidata de la oposición, porque saben la posibilidad real de perder. Por eso su deseo ni siquiera disimulado, de sabotear los órganos electorales y de trasparencia. Porque lo de ellos es la corrupción, la mentira, la ilegalidad para mantener el poder a toda costa.

Para sus seguidores el dogma y el atole con el dedo.

 

Pero será, como en1988, la sociedad civil la que los detenga. Nuestra joven democracia será defendida de este primer intento de regresar al presidencialismo patriarcal, vertical y autoritario. Será la sociedad civil, la de todos los de a pie, la que detendrá la reinstauración del viejo régimen.  Seremos nosotros los que le dirán desde todos los frentes éticos y legales al poder y sus esbirros; ¡No pasarán!

Friday, September 01, 2023

Música, sólo música. De Haruki Murakami y Seiji Osawa



Por Jorge E. González Ayala

 

Hay libros que llegan en el momento justo. Eso me pasa con los libros de no ficción de Haruki Murakami. Acaban convirtiéndose en libros de cabecera que releo y subrayo varias veces. De qué hablo cuando hablo de correr, De qué hablo cuando hablo de escribir, ambas editadas en Tusquets. Ahora, Música, sólo música, Tusquets, 2011, en coautoría con Seiji Osawa, director de orquesta japonés alguna vez asistente de Karajan, Berstein y una figura internacional por mérito propio.

Y digo que llega en el momento justo, porque a mis 50 años tenía pendiente adentrarme a las profundidades de Mahler y Brahms, también tengo pendiente a Proust, pero ese es otro tema. Música, sólo música, me dio una excelente oportunidad de eso y de reflexionar acerca de la música y su ejecución.

Transcripción de varias pláticas agendadas ex profeso para este libro con temas pactados de antemano, escuchando las grabaciones y por qué no, tomando una botana de arroz o fruta, es un libro ameno que no se queda sólo en la música, sino que abarca también su importancia en el mundo que les tocó vivir a dos genios de la post guerra.

Si bien por esa virtud excesiva de orden japonés, Murakami se impone un temario para “evitar que la conversación saltara de un asunto a otro”, inevitablemente terminan hablando de asuntos diversos en torno a la música en tono accesible y entretenido.

Murakami es un famoso coleccionista de discos de vinil de jazz y por lo que se lee también de música de concierto. Seiji Ozawa es un virtuoso de la batuta con una carrera de décadas frente a las mejores orquestas del mundo. Los dos expertos, desde el punto de vista del intérprete uno y del melómano el otro, pero además de excelentes conversadores, obvio, por sus respectivos oficios, comunicadores. Así que es un libro que disfruté escuchando las grabaciones de las que hablaban, de algo tenían que servir las famosas plataformas, del que aprendí, pero además gocé. Porque la música es eso, gozo, y sin ella la vida no tendría sentido, dijo Nietzsche.

Friday, June 23, 2023

Remembranzas



Escenas de una vida complicada, de Sinéad O’Connor

(Libros del Kultrum, 2021)

Por Jorge E. González Ayala

 

Sinéad O’Connor es una persona de talento y belleza fuera de lo común. También es víctima de dos taras de nuestra sociedad más comunes de lo que creemos: el abuso infantil y las enfermedades mentales.

Sus memorias son una lectura que supera el morbo del fan, para llevarnos a la empatía por el ser humano. Brutalmente honesta, así como contradictoria. Cuenta que un ejecutivo no quería publicar su segundo disco porque pensaba que eran demoledor, como el diario personal de alguien, y eso no se iba a vender bien. Se equivocó, I don’t want what I haven’t got, rompió records de ventas en todo el mundo, especialmente por el sencillo Nothing compares to you, original de Prince.  Su libro es igual, cuenta con lujo de detalle, pero también cuidadosamente censurado por ella misma, así lo advierte desde el principio, los momentos y personas que marcaron su vida.

La música fue el vehículo que la salvó en la adolescencia de una infancia marcada por el maltrato de una madre mentalmente enferma, un padre distante en una nueva relación de pareja, y el catolicismo de una Irlanda que en plenos años ochenta parece atrasada en el conservadurismo de tiempos muy pasados. Al leer cuesta dar crédito que hablamos de un país europeo a finales del siglo XX. Y sí, la religión aún dividía y mandataba a un país colonizado y humillado. En ese entorno la pequeña Sinead descubre todo; la religión, los internados casi carcelarios de monjas, el amor, sexo y la delincuencia juvenil. Casi por casualidad le descubren su enorme talento que le costó mucho trabajo aceptar y asimilar. Decía no entender por qué a la gente le gustaba su voz o sus canciones. Pero así fue. Una joven madre con apenas 20 años entró a la vorágine de la estrella pop que todos deseaban que fuera. Todos menos ella. 

 De Irlanda para un mundo que no estaba preparado para ella ni ella para él. El relato valiente de una mujer no se ahorra nada a la hora de contar sobre sus temores, enfermedades mentales, satisfacciones e intereses. 

Estremece porque mientras va platicando su historia y expresando sus mejores deseos, nosotros ya sabemos lo que ocurrió después de que se publicó el libro. Se internó de manera voluntaria a un hospital psiquiátrico tras el suicidio de su hijo adolescente. 

Como una película en el que ya sabemos el final y deseamos que el protagonista no llegue, que haga algo que lo salve.

Tuesday, December 27, 2022

Saturday, February 19, 2022

El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl


Por Jorge E. González Ayala
 

Y si, me llamó el título después de mucho tiempo de no ir a una librería por pandemia. Ahora que mi tema es la resilencia diaria encontré aquí herramientas para reflexionar y hacer uso. Vicktor Frankl, creador de la logoterapia plasmó su experiencia en los campos de concentración nazi muy poco tiempo después del fin de la guerra desde un punto de vista psiquiátrico pero sin separar la experiencia directa de los horrores que ahí se vivieron. Los que sobrevivían no eran los mas fuertes físicamente, sino los que contaban con una vida interior más rica, es uno de sus apuntes. Aquellos que despojados de libertad, posesiones, títulos, comida, ropa, los más elementales derechos, podían en su mundo interior recrear las razones para seguir viviendo; el amor, la familia, la música, el arte, la belleza lejana pero que eran capaces de rememorar y recrear.

 

Poco conocedor de la logoterapia y con muchas reservas de lo que escuché al respecto, el libro me atrapó y me dio justo eso, riqueza interior. Sin comparar nuestros problemas diarios de vidas ordinarias con el sufrimiento en los campos, me habló de manera directa y clara del poder que tenemos de salir adelante, de confiar en nosotros mismos, de saber que nuestra vida tiene sentido, el de hacernos responsables de ella. Y cito, la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder responsablemente a las demandas que la vida le plantea en cada situación particular.

 

Si por razones de dominio público me llamó la atención el título, por las mismas razones agradezco haberlo leído, subrayado y reflexionado. Nuestra capacidad de hacer frente al entorno tal vez se manifiesta en situaciones límite, pero está ahí para las peripecias del día a día, y eso es un conocimiento para toda la vida.

 

Háganse un favor... y lean a Viktor Frankl.

 

Mty, 19 de febrero de 2022

Wednesday, October 06, 2021

Héroe de la pandemia

                                                             Héroe de la pandemia

Por Jorge E. González Ayala

El Doctor Jorge Galván Rodríguez, es un médico general que por más de 40 años ha dado consulta en la colonia Merced Gómez. Vecino de la Unidad Plateros, talleres mecánicos, fondas, taquerías papelerías y pequeños negocios.  Durante décadas ofreció sus servicios a una clientela que en lo general no cuenta con seguros públicos y mucho menos privados. La suya fue una elección de vida. A un precio accesible da consulta médica si no a un sector en el extremo de la vulnerabilidad, si a otro, el de la clase trabajadora que saca adelante a sus familias sin prestaciones sociales y poco presupuesto extra para atender enfermedades. Médico familiar, doctor de barrio, es un personaje vital de la comunidad como en otros tiempos fueron doctores, maestros y curas de un pueblo. Experto en enfermedades que aquejan a la mayoría de los habitantes del poniente de la ciudad, tiene un alto porcentaje de bateo en el diagnóstico. De un chequeo puede decir la alta probabilidad de tal o cuál padecimiento con la seguridad de quién por décadas ha atendido niños, adultos y ancianos.  Con un conocimiento profundo de todas las sintomatologías imaginables de atender y las enfermedades comunes de las familias de la CDMX ,receta un tratamiento, de no mejorar, veremos qué otra cosa puede ser, dice consciente de que sus pacientes no cuentan con recursos para estudios costosos.


Así, atendiendo en su pequeño consultorio de Avenida Centenario, llegó el COVID. En medio de la desinformación general, en una zona densamente poblada donde al principio pocos eran los que se cuidaban, siguió atento el desarrollo de la enfermedad y estaba al día de los tratamientos y posibles vacunas al respecto. Nunca dejó la primera línea de batalla contra el virus y las enfermedades de sus pacientes que lo ven como uno más de la familia, como su doctor. A pesar de las medidas que tomó en un consultorio que atiende personalmente con una asistente que recibe a los pacientes, inevitablemente el virus entró. Él lo llevó a su casa donde junto con su esposa desarrolló la enfermedad. Ella murió y él sobrevivió.  El Doctor, con mayúsculas, Galván sigue atendiendo a las familias de la Merced Gómez y alrededores. En su momento se le negó la vacuna necesaria para ejercer su labor por ser del sector privado. Pero la historia no absolverá a quienes se la negaron y dará su lugar a estos héroes anónimos que desde la sociedad civil hacen patria con trabajo y entereza.