Friday, June 23, 2023

Remembranzas



Escenas de una vida complicada, de Sinéad O’Connor

(Libros del Kultrum, 2021)

Por Jorge E. González Ayala

 

Sinéad O’Connor es una persona de talento y belleza fuera de lo común. También es víctima de dos taras de nuestra sociedad más comunes de lo que creemos: el abuso infantil y las enfermedades mentales.

Sus memorias son una lectura que supera el morbo del fan, para llevarnos a la empatía por el ser humano. Brutalmente honesta, así como contradictoria. Cuenta que un ejecutivo no quería publicar su segundo disco porque pensaba que eran demoledor, como el diario personal de alguien, y eso no se iba a vender bien. Se equivocó, I don’t want what I haven’t got, rompió records de ventas en todo el mundo, especialmente por el sencillo Nothing compares to you, original de Prince.  Su libro es igual, cuenta con lujo de detalle, pero también cuidadosamente censurado por ella misma, así lo advierte desde el principio, los momentos y personas que marcaron su vida.

La música fue el vehículo que la salvó en la adolescencia de una infancia marcada por el maltrato de una madre mentalmente enferma, un padre distante en una nueva relación de pareja, y el catolicismo de una Irlanda que en plenos años ochenta parece atrasada en el conservadurismo de tiempos muy pasados. Al leer cuesta dar crédito que hablamos de un país europeo a finales del siglo XX. Y sí, la religión aún dividía y mandataba a un país colonizado y humillado. En ese entorno la pequeña Sinead descubre todo; la religión, los internados casi carcelarios de monjas, el amor, sexo y la delincuencia juvenil. Casi por casualidad le descubren su enorme talento que le costó mucho trabajo aceptar y asimilar. Decía no entender por qué a la gente le gustaba su voz o sus canciones. Pero así fue. Una joven madre con apenas 20 años entró a la vorágine de la estrella pop que todos deseaban que fuera. Todos menos ella. 

 De Irlanda para un mundo que no estaba preparado para ella ni ella para él. El relato valiente de una mujer no se ahorra nada a la hora de contar sobre sus temores, enfermedades mentales, satisfacciones e intereses. 

Estremece porque mientras va platicando su historia y expresando sus mejores deseos, nosotros ya sabemos lo que ocurrió después de que se publicó el libro. Se internó de manera voluntaria a un hospital psiquiátrico tras el suicidio de su hijo adolescente. 

Como una película en el que ya sabemos el final y deseamos que el protagonista no llegue, que haga algo que lo salve.

Tuesday, December 27, 2022

Saturday, February 19, 2022

El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl


Por Jorge E. González Ayala
 

Y si, me llamó el título después de mucho tiempo de no ir a una librería por pandemia. Ahora que mi tema es la resilencia diaria encontré aquí herramientas para reflexionar y hacer uso. Vicktor Frankl, creador de la logoterapia plasmó su experiencia en los campos de concentración nazi muy poco tiempo después del fin de la guerra desde un punto de vista psiquiátrico pero sin separar la experiencia directa de los horrores que ahí se vivieron. Los que sobrevivían no eran los mas fuertes físicamente, sino los que contaban con una vida interior más rica, es uno de sus apuntes. Aquellos que despojados de libertad, posesiones, títulos, comida, ropa, los más elementales derechos, podían en su mundo interior recrear las razones para seguir viviendo; el amor, la familia, la música, el arte, la belleza lejana pero que eran capaces de rememorar y recrear.

 

Poco conocedor de la logoterapia y con muchas reservas de lo que escuché al respecto, el libro me atrapó y me dio justo eso, riqueza interior. Sin comparar nuestros problemas diarios de vidas ordinarias con el sufrimiento en los campos, me habló de manera directa y clara del poder que tenemos de salir adelante, de confiar en nosotros mismos, de saber que nuestra vida tiene sentido, el de hacernos responsables de ella. Y cito, la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder responsablemente a las demandas que la vida le plantea en cada situación particular.

 

Si por razones de dominio público me llamó la atención el título, por las mismas razones agradezco haberlo leído, subrayado y reflexionado. Nuestra capacidad de hacer frente al entorno tal vez se manifiesta en situaciones límite, pero está ahí para las peripecias del día a día, y eso es un conocimiento para toda la vida.

 

Háganse un favor... y lean a Viktor Frankl.

 

Mty, 19 de febrero de 2022

Wednesday, October 06, 2021

Héroe de la pandemia

                                                             Héroe de la pandemia

Por Jorge E. González Ayala

El Doctor Jorge Galván Rodríguez, es un médico general que por más de 40 años ha dado consulta en la colonia Merced Gómez. Vecino de la Unidad Plateros, talleres mecánicos, fondas, taquerías papelerías y pequeños negocios.  Durante décadas ofreció sus servicios a una clientela que en lo general no cuenta con seguros públicos y mucho menos privados. La suya fue una elección de vida. A un precio accesible da consulta médica si no a un sector en el extremo de la vulnerabilidad, si a otro, el de la clase trabajadora que saca adelante a sus familias sin prestaciones sociales y poco presupuesto extra para atender enfermedades. Médico familiar, doctor de barrio, es un personaje vital de la comunidad como en otros tiempos fueron doctores, maestros y curas de un pueblo. Experto en enfermedades que aquejan a la mayoría de los habitantes del poniente de la ciudad, tiene un alto porcentaje de bateo en el diagnóstico. De un chequeo puede decir la alta probabilidad de tal o cuál padecimiento con la seguridad de quién por décadas ha atendido niños, adultos y ancianos.  Con un conocimiento profundo de todas las sintomatologías imaginables de atender y las enfermedades comunes de las familias de la CDMX ,receta un tratamiento, de no mejorar, veremos qué otra cosa puede ser, dice consciente de que sus pacientes no cuentan con recursos para estudios costosos.


Así, atendiendo en su pequeño consultorio de Avenida Centenario, llegó el COVID. En medio de la desinformación general, en una zona densamente poblada donde al principio pocos eran los que se cuidaban, siguió atento el desarrollo de la enfermedad y estaba al día de los tratamientos y posibles vacunas al respecto. Nunca dejó la primera línea de batalla contra el virus y las enfermedades de sus pacientes que lo ven como uno más de la familia, como su doctor. A pesar de las medidas que tomó en un consultorio que atiende personalmente con una asistente que recibe a los pacientes, inevitablemente el virus entró. Él lo llevó a su casa donde junto con su esposa desarrolló la enfermedad. Ella murió y él sobrevivió.  El Doctor, con mayúsculas, Galván sigue atendiendo a las familias de la Merced Gómez y alrededores. En su momento se le negó la vacuna necesaria para ejercer su labor por ser del sector privado. Pero la historia no absolverá a quienes se la negaron y dará su lugar a estos héroes anónimos que desde la sociedad civil hacen patria con trabajo y entereza.




Tuesday, October 20, 2020

Sepulcros vaqueros


a cara o cruz

por Jorge E. González Ayala


Escribir de un autor canónico, contemporáneo y ausente puede caer fácilmente en dos lugares comunes; la alabanza o la descalificación per se. Cabe el caso al escribir de Roberto Bolaño. No hay duda que Los detectives salvajes y 2666 son novelas tan ambiciosas como logradas, sin importar que la última quedara inconclusa. Mucha tinta se ha plasmado al respecto. Es ocioso redundar en ambos casos, alabar o denostar aquello que a todas luces está muy por encima de la media, que marcó un antes y un después además de influir en su propia generación y en las siguientes.


Hambriento de encontrar más en este autor en tiempos de pandemia y en busca de ejemplos creativos leí Sepulcros Vaqueros, Alfaguara, 2018.

Confieso que no fue hasta casi al finial de los folios que logró atraparme y despertar en mi un interés más alla que el de las lecturas de ocasión sobre un sofá los domingos. Me queda claro que estos textos vienen siendo ejercicios para las metas que seguramente traía ya en mente. Porque escribir novelas tan ambiciosas, no encuentro mejor adjetivo, como las mencionadas, no son obra de la inspiración ni mucho menos de la casualidad. Son resultado de un trabajo meticuloso, así como planeado. Textos de estas dimensiones, no sólo en en extensión sino en profundidad y técnica requieren de una preparación a conciencia, sin cabos sueltos, determinada a llevar a cabo una obra colosal que el sólo proponersela revela un carácter determinado. Entre temas de exilio, adolesencia y los pininos de Alberto Belano como personaje de ficción, Bolaño practica no sólo su prosa  y voz particular, sino que ensaya con la forma y personajes particulares, descripciones de la ciudad de México, de la provincia Chilena, del imaginario mundo subterráneo de Paris. 


No es la obra del autor consagrado sino la del aprendiz de brujo. Es como lo suguieren los apuntes integrados al final de la edición, un ejercicio creativo pero también de forma y fondo.

Aquí este ya infrarrealista práctica la idea del Real Viceralismo de Los Detectives Salvajes, en la forma del Grupo Surrealista Clandestino, así como los encuentros tan fortuitos como misteriosos de personajes diversos. Y aclara no creo que sin querer, el gran vaso comunicante con la nemesis del grupo de poetas que lideró sin quererlo en su juventud, Octavio Paz. Es la fascinación de ambos por Bretón y el surrealismo, dos caras de la misma moneda, espaciadas en el tiempo y en la contraposición ideologica, pero la cara es Paz que se llama poesía y la cruz de Bolaño se llama novela.




Wednesday, August 12, 2020


Octavio Paz en su siglo

Christopher Domínguez Michael

Pingüin Random House, de Bolsillo, 2019

Por Jorge E. González Ayala

 

Ser biógrafo de un personaje complejo de tan basta vida y obra como Octavio Paz no debe ser nada fácil. Ochocientas cincuenta y cinco páginas utiliza Christopher Domínguez Michael (Ciudad de México, 1962) para hacerlo, más bibliografía, cronografía e índice onomástico, novecientas sesenta y seis cuartillas.

Octavio Paz es mucho más que nuestro premio Nobel de literatura, el autor de Piedra de sol y El laberinto de la soledad. Es Aleph borgiano encarnado en donde habita la Revolución de 1910, la Colonia de Sor Juana, con la Guerra Civil Española  la reflexión profunda sobre el autoritarismo y sus consecuencias. Paz es el poeta que lo contiene todo.

Nuestro ensayista canónico, aquél que nos definió en Laberinto de la soledad, pero también es un hombre paradigma del Siglo XX. Solar se definía a si mismo. 

Mucho de lo que leemos en estás páginas es la epopeya de un siglo, de la Revolución mexicana, la primera de ese siglo, la Guerra civil española. La pugna de la ideologías, las vanguardias artísticas, la vida diplomática, el descubrimiento de oriente por la intelectualidad occidenta, la India, el sesenta y ocho, el erotismo.

Paz no es un cronista, es un observador, partícipe y profundo crítico de los acontecimientos de su época.

Domínguez Michael recorre su vida de manera minuciosa, un trabajo estructurado, documentado, bien escrito y entretenido. Teje con fluidez la vida personal, intelectual, política e interior del poeta. Tal vez se le va la mano en la última parte que continuamente nos repite su visión de Paz como un guía espiritual, supongo que algo así era de su círculo cercano, vagamente de la corte intelectual de la época, pero es una visión corta en la medida en que fue lo que nos dejó escrito y dicho en el ámbito de la razón, incluyendo la poesía, que efectivamente trastocaba el espíritu, pero que siempre tuvo como puerta de entrada el raciocinio, su legado. La conciencia de un siglo y de la humanidad en su tiempo, define mejor a Octavio Paz. Más en este momento del Siglo XXI de  becerros de oro que prometen paraísos de discursos, demagogia y engaño, las letras del Nobel, hacen obligada su relectura, así como la de la biografía de Christopher Domínguez Michael.

Dense.



Tuesday, June 09, 2020

Un día triste...


Hoy fue un día triste de esos que de repente no podemos evitar en la pandemia.
Desperté con la noticia de la muerte de Paú Donés, cantante de Jarabe palo.
Se suma a varias de este fatídico año; Oscar Chávez, Tavo Resorte.
A los tres los conocí en etapas muy específicas de mi vida. Con Paú trabajé unos conciertos hace más de veinte años cuando empezaba en esta llamada industria de la música. Hace unos meses tuve la oportunidad de recordárselo y sonrió amable. Hace mucho tiempo de eso, me dijo y brindamos. Platicó un rato con Paula de comida y Barcelona. Junto con muchos otros amigos recordé esos tiempos con cariño.
Justo la época posterior conocí a Oscar Chávez gracias a mis andanzas con Jaime López, su especie de hermano menor. Oscar enorme músico, caballero, de voz profunda e imponente presencia.
Con Tavo conviví muchas noches, muchos backstages en festivales, buscamos juntos la última copa en algún bar de la colonia Roma y algunas carreteras en esas giras en el Bajío que no extraño pero a veces añoro.
Cuando leí las muy numerosas reacciones a la muerte de Paú, me di cuenta que muchos compartimos esa impresión de que se fue alguien bueno, alguien generoso en sonrisas, que con los meses contados no perdía la buena cara, brindaba y nos regaló aún canciones llenas de amor a eso que sabía se le escapaba, la vida.
Y si, supongo que eso es gran parte de su legado, cantarle a lo bonito, saber que todo depende al contexto y el cristal con que se mira. Canciones positivas en un mundo que muchas veces nos parece adverso. Podrás no tener ni un sólo disco y cantarlas como si fueran tuyas.
De hecho hace unos días presentó un último disco, supongo con conocimiento de tener los días contados. No puedo más que admirar a los que dan la pelea hasta el último momento para dejarnos algo que pensar o sentir.
Eso creo que lo une con Oscar Chávez y Tavo, el sentimiento de que perdemos a personas buenas que nos hacían sonreír, uno al que pudimos ver en el Vive Latino de hace un par de años gallardo cantando a una nueva generación, o Tavo que estaba afinando proyecto nuevo, con el que todavía hace unas semanas platiqué la posibilidad de que entrara una de sus canciones en una pelícua y que nos deja su inolvidable grito de ¡RE SOR TE!
Con cada uno de ellos siento que se van momentos de un camino recorrido.
Me recuerdan lo breve que es nuestro tiempo aquí, que todos se irán, nos iremos.

En fin, hoy fue uno de esos días tristes.

Uno de esos días que de repente no podemos evitar en la pandemia.

Ciudad de México, 2020.







Tuesday, November 26, 2019

El vendedor de silencio

Por Jorge E. González Ayala

Lo confieso, hasta ahora leo a Enrique Serna (Ciudad de México, 1959). Si ya sé, no tengo justificación. Su libro más destacado hasta ahora era El seductor de la patria, acerca de Antonio López de Santa Anna. Personaje fundamental para entender el siglo XIX en México, seguramente apasionante, pero al que no me he adentrado, tal vez ahora lo haga. El vendedor de silencio (Alfaguara 2019), trata de un personaje diametralmente diferente, pero también representante de una época específica de México, la post Revolución. Periodista dotado, inteligente, admirado por muchos, odiado por otros más, pero sobre todo, temido. Carlos Denigri marcó y reseñó todo el llamado milagro mexicano tras el triunfo de la Revolución y su institucionalización. El más importante en su momento, la pluma que podía destruir carreras artísticas, ascensos políticos o ridiculizar ante la sociedad y las elites provenientes de la corrupción y la política. También era él, a través de sus columnas, quien enviaba mensajes provenientes de las altas esferas del poder. Asimismo llevaba recados con paga de por medio, en efectivo o en especie, pero su mayor negocio era aquello que no decía, las notas que se quedaban aguardando en las fichas de su archivo, con todos los secretos de los personajes que por décadas forjaron para bien o para mal la historia de buena parte del siglo XX en México. La historia de un hombre complejo, ambicioso, enfermo de alcoholismo y de la más brutal de las misóginas, aquella que se disfraza de amor a la mujer, para hacer aceptable una patología que desgraciadamente hoy en día sigue existiendo. Todo impecablemente narrado por un escritor con el oficio de aquellos grandes escritores mexicanos que han dejado el plano físico, pero que en Serna indudablemente encuentran, para nuestra fortuna, a quien pasarle la estafeta de escribir bien y no sólo como les sale. Aplausos de pie.

Thursday, March 08, 2018

Sergio González Rodríguez Amigas Los años noventa fueron mejores Por Jorge E. González Ayala


Probablemente por lo que se recuerda y reconoce a Sergio González Rodríguez (1950-2017), es por libros como Huesos en el desierto (2002). Además de su trabajo como editor, columnista y crítico. Pero Sergio poseía muchos Sergios en su interior. Porque Sergio no sólo fue el incansable periodista atrás de sus extenuantes investigaciones acerca de las muertas de Juárez,  a su vez personaje de Roberto Bolaño en la extensa e inacabada 2999. Fue también un artista de vigor lúdico. Un escritor que tempranamente decidió volcarse a la búsqueda creativa pero sobre todo a vivir.

Amigas: Los años noventa fueron mejores (Almadía 2017), es una colección de relatos que mezclan la anécdota pícara, la reflexión sobre diversos temas en los que el cine, los refranes, el humor y el intercambio de ideas entre géneros, se mezclan con la vida cotidiana de una década, que ya a veinte años de distancia se antoja incluso romántica. Los noventa como todas las épocas contiene sus propias genealogías, sus actrices, directores, bandas de rock y personajes. Sus lugares, cafés, librerías y bares que tuvieron sus momentos de gloria, fiestas y cocteles, pláticas y chismes de corredor. De todo esto y varias cosas más se ocupan estos textos de González Rodríguez.
Es imposible leerlos sin pensar en Woody Allen. Un humor neurótico, ansioso que busca en el sexo opuesto respuestas sencillas a las grandes preguntas. Y no sencillas por tratarse del sexo femenino, sencillas porque transcurren en la vida cotidiana que nos enfrenta a nuestras razones de ser. Y las respuestas que encuentra el autor son llenas de un humor que poco tiene que ver con la banalidad. Van de la reflexión y cita filosófica, al chiste de cantina, así como la descripción de ese enredo que son las relaciones interpersonales. De salidas heroicas a desaires públicos en la Facultad de filosofía y letras en la UNAM a los ligues de oficina. No deja uno de sonreír y a preguntarse las veces en que se ha estado en situaciones similares.
Es como el título indica, también un recorrido con bastante nostalgia por otros tiempos, otros humores, cuando Kim Bassinger y Uma Thurman eran divas de la pantalla, los cigarros no eran aún expulsados de los sitios públicos, los tables dances eran una novedad  y la noche en el Distrito Federal olían a ginebra o ron.
Bajos fondos, música y mujeres hermosas acompañadas de otros galanes, son una ensalada que sirve y desmenuza a la vez Sergio González Rodríguez mostrando a un Sergio picaresco y mordaz. No es un remedo de Woody Allen, es un heredero de Ibargüengoitia y Mauricio Garcés. Un escritor completo que tras las brutales crónicas de la violencia que sufrió en carne propia en nuestro país, tenía la capacidad de sentarse frente al teclado y escribir desde lo más profundo de su intimidad, de manera tan incisiva y certera, para sacarnos sonrisas y cuestionarnos al mismo tiempo nuestra condición humana, sobre todo si tuvimos la fortuna de vivir aquella década, la de los noventa.


Tuesday, February 20, 2018

Fantomas contra los vampiros multinacionales.


Fantomas contra los vampiros multinacionales.
Por Jorge E. González Ayala

Digamos que es la puntada de un genio. Un libro de culto del que sólo había leído y cuya leyenda decía que el famoso personaje interactuaba con Susan Santog y Octavio Paz, así cómo el texto lo hacía con una historieta.
Es también un ejercicio de virtuosismo literario, en el que el narrador se cita a sí mismo, pasa del relato literario a la historieta hasta fundirse. Me imagino a Cortázar riendo mientras golpeaba la máquina de escribir. Riendo por su capacidad de crear una historia que se lee sencilla pero que es un hermoso ejemplo de una estructura preconcebida y bellamente ejecutada. Obvio, el autor de Rayuela puede darse lujos literarios que parecen inverosímiles para los mortales. Un metatexto adelantado a su época en los que también conviven las ilustraciones que recuerdan el pop art de Warhol, el collage y aquella viñetas antiguas que incluía Rius en sus libros.
Fantomas contra los vampiros multinacionales también es reflejo de una época. De una década de los sesenta todavía debatiéndose entre los bandos de la guerra fría, en la que los intelectuales no temían a fijar posturas políticas y participar de las grandes discusiones a nivel mundial y en la que nuestros “héroes” del boom latinoamericano lograron hacerse escuchar. El libro de menos de 100 páginas es una fábula en la que el autor expone el deseo de los poderes fácticos de acabar con la cultura de una buena vez, quemando las bibliotecas y amenazando de muerte a los escritores si continúan en su empeño de escribir.
Pero nuestro héroe, Fantomas, acompañado des hermosas mujeres llamadas como los signos del zodiaco jura descubrir y hacer pagar a los culpables de tan maquiavélico complot. Su tarea no será fácil, pues el camino está lleno de pistas falsas que ira aclarando con la ayuda de sus amigos García Márquez, Octavio Paz, una incisiva Susan Sontag y el mismo Cortázar entre otros.
Pero no queda ahí la anécdota. El autor une esta hilarante historia, con su fauna de personajes y recursos literarios de repente puestos con calzador, a la realidad. La de la represión y el juicio a las dictaduras sudamericanas de aquellos años.


El cuento escrito por un genio fiel reflejo de su época, con un héroe latinoamericano que valdría la pena revisar y revalorar. Fantomas, que requeriría texto aparte, incluyendo la leyenda de que el héroe dejó de circular porque en una de sus historias enfrenta a un villano muy parecido al entonces presidente José López Portillo. #Uórales #LecturaDeUnSentón #ValeLaPenaParaUnDomingo